Plomo y Precisión: La Danza Vertical de la Dificultad
La escalada de dificultad es un arte de resistencia y lectura, una coreografía lenta y deliberada contra la fuerza implacable de la gravedad. No es la explosión fugaz de la velocidad, sino un maratón vertical, una partida de ajedrez suspendida donde cada movimiento debe ser calculado, cada reposo aprovechado, cada secuencia descifrada sobre la marcha, a menudo sin conocimiento previo de la ruta (on-sight). Es la disciplina de la paciencia estratégica, del control corporal llevado al límite durante minutos que parecen eternos.
Y en la jornada inaugural de dificultad masculina, el viernes 25 de abril, el muro de Wujiang ofreció una narrativa inesperada: un coro de perfección. Nada menos que nueve escaladores lograron la hazaña de alcanzar el 'top' en ambas vías de clasificación, un fenómeno raramente visto que resultó en un empate masivo en la primera posición.1 La lista de nombres impresiona por su calidad y diversidad geográfica: el japonés Sorato Anraku, los franceses Sam Avezou y Max Bertone, el español Alberto Ginés López, el esloveno Luka Potocar, el británico Toby Roberts, los japoneses Neo Suzuki y Satone Yoshida, y el belga Hannes Van Duysen.2
Este resultado plantea una dicotomía interesante. ¿Fueron las rutas, quizás, demasiado benévolas en sus tramos finales, careciendo de ese 'crux' definitorio capaz de separar a la élite de la súper élite? ¿O estamos presenciando una era de paridad sin precedentes en la cima de la dificultad masculina, donde múltiples atletas poseen la capacidad técnica y mental para ejecutar sin fallos bajo presión, especialmente al inicio de una temporada y con algunas figuras dominantes ausentes? La respuesta probablemente yace en una combinación de ambos factores, pero el efecto inmediato es claro: la clasificación no separó a los favoritos, dejando toda la tensión para las semifinales, donde la diferenciación será obligatoria.1
Dentro de este grupo de líderes empatados, varias figuras destacan por su contexto particular. Alberto Ginés López, el campeón olímpico de Tokio, demostró que su idilio con la dificultad sigue intacto, comenzando la temporada con una autoridad incontestable.2 Toby Roberts, el campeón olímpico de París, hizo lo propio, admitiendo sentirse "bastante bombeado" pero confirmando su buen estado de forma en plomo.2 Sorato Anraku, ganador de la Copa del Mundo de Dificultad 2023 y plata en París, reafirmó su temible consistencia.9 Y el joven francés Max Bertone, tras un prometedor primer año senior en 2024, expresó su sorpresa y alegría al lograr por fin su objetivo de hacer 'tops' en clasificación, ¡y por partida doble!.2 Más allá del empate en la cima, otros nombres aseguraron su pase, como el chino Pan Yufei (empatado en 11º), el italiano Giorgio Tomatis (también 11º) y su compatriota Filip Schenk, quien se aferró a la última plaza de semifinalista (24º).2 El chileno Joaquín Urrutia, por su parte, quedó empatado en la 34ª posición.2
En la categoría femenina, la clasificación también coronó a un trío en la cima, aunque sin la masificación vista en los hombres. La estadounidense Annie Sanders, fresca de su victoria en Búlder en Keqiao, demostró una versatilidad asombrosa al lograr también dos 'tops' en dificultad, compartiendo el liderato con la especialista surcoreana Seo Chaehyun y la británica Erin McNeice.9 Sin embargo, la historia principal de la clasificación femenina residió en la Ruta A y su infame presa 25+. Un movimiento dinámico, un salto, se convirtió en el filtro inesperado que truncó las aspiraciones de muchas escaladoras.1
Este escollo particular subraya una tendencia en el diseño de vías de dificultad: la incorporación de movimientos explosivos, más propios del búlder, para desafiar a las atletas más allá de la pura resistencia estática. La austriaca Flora Oblasser, una de las afectadas por este movimiento, expresó su sorpresa al caer en un salto, algo poco habitual en su disciplina. A pesar de ello, Oblasser demostró resiliencia, escalando bien en la segunda ruta y asegurando su pase a semifinales en 16ª posición.1 La italiana Laura Rogora fue la única otra mujer en conseguir un 'top' (en la Ruta B), recuperándose admirablemente de una caída temprana en la Ruta A para clasificarse quinta.1 Otras clasificadas notables incluyeron a la australiana Oceana Mackenzie (4ª), la eslovena Sara Copar (10ª, liderando un contingente de cinco eslovenas en semis), la china Zhang Yuetong (8ª), y el trío empatado en el puesto 22 que completó la lista de semifinalistas: Hélène Janicot (FRA), Oda Natsumi (JPN) y Sukma Lintang Cahyani (INA).1 La presencia de la defensora del título de la Copa del Mundo de Dificultad, la austriaca Jessica Pilz, añadía aún más competitividad al cuadro.
Líderes Tras la Clasificación de Dificultad (Wujiang 2025)

El panorama de la dificultad se vio también marcado por ausencias significativas. Figuras legendarias como Janja Garnbret, Adam Ondra y Jakob Schubert, junto a otros nombres de peso como Brooke Raboutou, Natalia Grossman, Ai Mori y Alex Megos, no figuraban en las listas de salida de Wujiang. La ausencia de Garnbret, la doble campeona olímpica y fuerza dominante indiscutible, abre un vacío de poder fascinante en la categoría femenina. Para escaladoras como Jessica Pilz, Seo Chaehyun o la emergente Annie Sanders, esta temporada representa una oportunidad de oro para acumular victorias, puntos y confianza, estableciendo quizás nuevas jerarquías en el camino hacia Los Ángeles. Del mismo modo, en la categoría masculina, la falta de Ondra, Schubert y Megos permite que la nueva generación, encabezada por Roberts y Anraku, y veteranos en busca de reafirmación como Ginés, luchen por el protagonismo desde el primer momento. La oportunidad llama a la puerta.
Relámpagos en la Pared: La Explosiva Carrera de la Velocidad
Si la dificultad es una danza calculada, la velocidad es un trueno vertical. Quince metros de muro, una ruta estandarizada hasta el último agarre, y una carrera frenética contra el reloj y contra el rival en el carril contiguo. Es la disciplina de la potencia pura, de la memoria muscular grabada a fuego, de la precisión ejecutada a una velocidad endiablada donde cada centésima de segundo es un mundo. Un parpadeo, un mínimo deslizamiento del pie, y la carrera se esfuma.
La noche del viernes en Wujiang estaba reservada para esta explosión cinética, con las rondas clasificatorias de velocidad masculina y femenina. Sin embargo, es preciso señalar que los resultados específicos de esta fase –los tiempos exactos y las clasificaciones resultantes– no están disponibles en la información recopilada para esta crónica.15 Esta ausencia de datos nos obliga a navegar por las expectativas, a construir la narrativa en torno a los protagonistas anunciados y las historias que traían consigo a la línea de salida.
Y la historia principal, sin duda, era la caza del cronómetro. Los récords mundiales de velocidad, tanto masculino como femenino, habían caído en los Juegos Olímpicos de París 2024, estableciendo nuevas marcas estratosféricas. El estadounidense Samuel Watson detuvo el reloj en unos increíbles 4.74 segundos en su carrera por el bronce olímpico, mientras que la polaca Aleksandra Miroslaw fijó el récord femenino en 6.06 segundos durante la clasificación olímpica.25 Ambos atletas estaban presentes en Wujiang, convirtiendo la clasificación en algo más que una simple ronda preliminar: era un escenario potencial para nuevos asaltos al récord.
Para Watson, Wujiang tiene un significado especial. Fue precisamente en este muro, durante las clasificaciones de la Copa del Mundo de 2024, donde el joven texano de entonces 18 años rompió el récord mundial no una, sino dos veces en apenas 36 minutos, primero con 4.85s y luego con 4.79s.25 Llegaba a Wujiang 2025 con la confianza por las nubes, habiendo declarado públicamente su intención de "seguir bajando los tiempos" y consciente de su idilio particular con esta pared.28 Esta conexión psicológica con el lugar, saber que ya ha hecho historia aquí, añade una fascinante capa de presión y potencial a sus actuaciones.
En el lado femenino, la presencia de Aleksandra Miroslaw es siempre sinónimo de espectáculo. Dueña de los últimos diez récords mundiales femeninos 25, la campeona olímpica de París es la referencia absoluta. Su participación garantizaba un listón altísimo desde la clasificación.29
Junto a los recordistas mundiales, un elenco de estrellas buscaba su sitio en las rondas finales. En hombres, se esperaba la presencia del ex-recordista mundial indonesio Veddriq Leonardo y del campeón del mundo 2023, el italiano Matteo Zurloni, además del talento local chino liderado por Long Jianguo.29 La ausencia del medallista de plata olímpico chino, Peng Wu, por lesión, era una baja sensible.12 Entre las mujeres, la competencia para Miroslaw prometía ser feroz, con la subcampeona olímpica china Deng Lijuan, la compatriota polaca Natalia Kalucka, la estadounidense y recordista panamericana Emma Hunt, y la española Leslie Romero en la pugna.25 La tendencia general es clara: los tiempos necesarios para simplemente clasificarse son cada vez más bajos, rozando o incluso superando antiguos récords mundiales, lo que habla de la increíble progresión de la disciplina.12
Ecos Hispanos en el Delta del Yangtsé: Ginés, Noya y Romero en Escena
En el vasto mosaico internacional de la escalada, las historias de los atletas hispanohablantes resuenan con un eco particular, un hilo narrativo que conecta el esfuerzo individual con la representación de una bandera, de una cultura. En Wujiang, tres nombres españoles destacaban en el arranque de la temporada: Alberto Ginés López en dificultad, y Erik Noya Cardona y Leslie Romero Pérez en velocidad.
Alberto Ginés, el joven extremeño que asombró al mundo colgándose el primer oro olímpico de la historia de la escalada en Tokio 2020 con tan solo 18 años, ha dejado de ser una sorpresa para convertirse en una figura consolidada.5 Su actuación en París 2024, donde finalizó cuarto en la combinada pero dominó la parte de dificultad, ya insinuaba su potencial en un formato más especializado.4 Su inicio en Wujiang 2025 no hizo más que confirmarlo: un doble 'top' impecable en la clasificación de dificultad, situándose en ese selecto grupo de nueve líderes.2 Este rendimiento superlativo, justo al comienzo del ciclo hacia Los Ángeles donde la dificultad tendrá su propia medalla, es tremendamente significativo. Demuestra que Ginés no solo mantiene su nivel de élite en su disciplina predilecta, sino que posee la capacidad y la motivación para erigirse como uno de los grandes dominadores de la dificultad pura en los próximos años.29
En la pared de velocidad, la representación española fue doble. Erik Noya Cardona, un habitual del circuito internacional, demostró su consistencia clasificándose en una sólida 14ª posición con un mejor tiempo de 5.13 segundos, asegurando su pase a las rondas finales.32 Su actuación confirma la presencia española en la élite de la velocidad masculina.
Por su parte, Leslie Romero Pérez afrontaba la clasificación femenina. Su historia es singular: nacida en Venezuela, pero compitiendo por España, la tierra de su padre, tras superar complejos obstáculos burocráticos.35 Su perseverancia la llevó a hacer historia en París 2024, convirtiéndose en la primera escaladora española en unos Juegos Olímpicos y alcanzando la final de velocidad.36 Romero es una competidora formidable, poseedora del récord de España sub-7 segundos (6.98s en Wuhan 2024).37 En Wujiang, una caída en su primer intento complicó sus opciones, y su segundo tiempo de 7.75s la situó en el puesto 28, fuera de las finales.25 A pesar de no avanzar, su participación continua subraya el crecimiento de la velocidad femenina española en el escenario mundial.
Junto a los españoles, el chileno Joaquín Urrutia también compitió, tomando parte en la clasificación de dificultad masculina y finalizando en el puesto 34.2
Primer Acto Concluido: Miradas Puestas en las Semifinales
El telón ha caído sobre el primer acto en Wujiang. Las rondas clasificatorias de dificultad y velocidad han ofrecido las primeras pinceladas de lo que promete ser una temporada 2025 apasionante. En dificultad, la igualdad asombrosa en la cima masculina, con nueve atletas compartiendo el liderato tras dos 'tops' perfectos, contrasta con el desafío específico que planteó la Ruta A femenina, donde un salto dinámico actuó como inesperado juez. El trío formado por Sanders, Seo y McNeice emerge como la referencia inicial entre las mujeres, aprovechando la ausencia de la reina Garnbret.
En velocidad, aunque los tiempos concretos de clasificación nos sean esquivos, la expectación era máxima. La presencia de los recordistas mundiales Sam Watson y Aleksandra Miroslaw, ambos con historiales de romper el crono precisamente en escenarios como este, mantenía la promesa de tiempos estratosféricos flotando en el aire. La clasificación no era solo un trámite, sino una potencial caza de récords.
Hemos visto al campeón olímpico Alberto Ginés reafirmar su maestría en dificultad, y hemos seguido la suerte dispar de los velocistas españoles: Erik Noya avanzando con solvencia y Leslie Romero quedándose a las puertas de las finales. El nuevo ciclo olímpico ha comenzado oficialmente para estas modalidades, con nuevas reglas que ajustan la presión y un panorama competitivo reconfigurado por ausencias notables y la creciente especialización.
Ahora, las miradas se dirigen a las semifinales del sábado y a las finales del fin de semana. ¿Cómo se deshará el nudo gordiano del empate masculino en dificultad? ¿Podrá Annie Sanders mantener su increíble estado de forma en dos disciplinas? ¿Cumplirán Watson y Miroslaw las expectativas de velocidad supersónica? ¿Hasta dónde llegarán Ginés y Noya en su andadura china?
La pared ha dictado su primera sentencia, revelando estados de forma, confirmando jerarquías y sembrando incógnitas. Wujiang ha desplegado el lienzo inicial de la temporada 2025. Los artistas de la vertical apenas han comenzado a trazar sus obras maestras contra la gravedad. El camino hacia Los Ángeles se recorre así, agarre a agarre, explosión a explosión. La crónica no ha hecho más que empezar.