Bali: Donde el Sudor se Vuelve Oro y los Récords se Desafían al rayo del sol

Bali: Donde el Sudor se Vuelve Oro y los Récords se Desafían al rayo del sol

06 d May, 2025

Hay lugares que parecen susurrar historias al viento, escenarios donde el deporte trasciende la mera competencia para convertirse en leyenda. Bali, con su abrazo húmedo y su calor sofocante , fue uno de esos lienzos este fin de semana. La Copa del Mundo de Escalada IFSC no solo repartió medallas; esculpió momentos, consagró héroes inesperados y vio cómo los límites humanos se estiraban, casi hasta romperse, bajo el sol indonesio.


 

En la disciplina de Lead, esa danza vertical contra la gravedad y el cronómetro, Japón encontró un nuevo ídolo. Satone Yoshida, con la calma de quien ha visualizado la cima mil veces, se colgó su primer oro. No fue casualidad; fue la culminación de una sinfonía perfecta: primero en clasificación , primero en semifinales , y finalmente, tocando la gloria con la presa 42 en la final. Su confianza, palpable tras las semis , se materializó en el último y decisivo ascenso.


 

Pero el podio masculino tuvo un sabor familiar y heroico para el mundo hispanohablante. Alberto Ginés López, el campeón olímpico de Tokio, demostró que su regreso tras París 2024 es una declaración de intenciones. Conquistó el bronce con 39+, su segundo podio consecutivo , navegando secciones que a otros intimidaron , mostrando esa mezcla de temple y técnica que lo define. España celebra su constancia, su capacidad para volver a estar ahí, luchando contra los mejores del planeta. 


En la rama femenina, la final de Lead fue un espejo de la semana anterior, pero con un giro cruel y reglamentario. Erin McNeice (GBR) y Seo Chaehyun (KOR) volvieron a tocar el cielo, ambas alcanzando el TOP. Pero en Bali, el oro no se compartió. Las rondas previas dictaron sentencia, y McNeice, por su mejor desempeño anterior , se quedó con la gloria en solitario, su primera victoria individual. Justo detrás, en bronce, quedó la japonesa Ai Mori. En su regreso al circuito este 2025 , Mori escaló hasta la presa 45, más alto que nadie salvo las dos líderes, pero el cronómetro se agotó antes de que pudiera chapar la última cinta , un instante que le costó la posibilidad de compartir la cima. Un recordatorio brutal de que en este deporte, cada movimiento, cada segundo, desde la clasificación, cuenta.



 

Y qué decir de la velocidad, ese sprint vertical donde cada centésima es un universo. Sam Watson, el estadounidense de 19 años, no solo ganó; reescribió la historia. Dos veces. Primero en semifinales, destrozó su propio récord mundial con 4.67s. Luego, en la final, ya con el oro asegurado por una salida en falso de su rival japonés Omasa Ryo , Watson corrió contra sí mismo, contra la leyenda. Y la superó: 4.64s. Un acto de pura ambición, de demostrarse a sí mismo y al mundo que los límites están para pulverizarse, incluso cuando ya no hay nada en juego más que el orgullo y la búsqueda de la perfección. Watson, que ya piensa en bajar de los 4.5 segundos , es el presente y el futuro vertiginoso de la disciplina. 


En la velocidad femenina, la reina recuperó su trono. Aleksandra Miroslaw (POL), campeona olímpica y dueña del récord mundial , volvió a lo más alto del podio. Tras un sexto lugar en Wujiang , Miroslaw se sintió "en punto" , mostrando esa compostura que la llevó a su 13º título mundialista , aprovechando quizás algún desliz ajeno , pero sobre todo, imponiendo su ley con 6.37s en la final. Y entre las mujeres, una mención para la española Leslie Adriana Romero Pérez, quien compitió en las rondas clasificatorias, sumando experiencia en este exigente circuito. También vimos a la brasileña Anja Köhler en la clasificación de Lead , representando la presencia sudamericana. 


Bali fue también el escenario de los sueños cumplidos. El francés Max Bertone, último clasificado a la final de Lead, se llevó una plata inesperada. Y la local Adi Asih Kadek, en su debut absoluto en Copa del Mundo, hizo vibrar a la isla con un bronce en velocidad femenina , demostrando que el talento puede florecer en el primer intento, impulsado por el fervor de su gente. 


Así se fue Bali, entre el salitre, el sudor y la gloria... Pero el circo de la escalada no descansa. La IFSC hace las maletas y cruza el Pacífico. La gira americana llama. Primero, el ritmo vibrante de Brasil acogerá el Búlder en Curitiba, del 16 al 18 de mayo. Luego, la caravana viaja al norte. Salt Lake City, en Estados Unidos, se prepara para un doblete: la emoción del Paraclimbing del 20 al 21 de mayo y la potencia del Búlder del 23 al 25. Y para cerrar el periplo americano, la velocidad pura tomará Denver, Colorado, el 31 de mayo y 1 de junio. El camino hacia Los Ángeles 2028 se sigue escribiendo, presa a presa, centésima a centésima, ahora bajo cielos americanos. 

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